viernes, 4 de febrero de 2011

Dia 2

A veces me levanto un viernes y pienso que es domingo, hasta que alguien me dice: no che, hoy es viernes. Esta vez me paso que, después de dar un par de vueltas en la cama me levante apenas despierta, camine por la casa desierta y muda. Fue como si estuviera en una ciudad arrasada por los zombies, y yo soy esa persona que se despierta después de no se cuantos días inconsciente. El corazón latía a mil por hora, y abrí la ventana. Ya había terminado el amanecer, pero aun así era temprano. No había nadie, no había autos, ni colectivos. No había perros, ni siquiera escuche a los pajaros. Cerré la ventana preocupada, y me volví a acostar.

El teléfono fue mi despertador, mi tía quería que le explicara algo de la computadora. Fue como un sueño, respondí automáticamente cada pregunta, con los ojos cerrados. Me llamo un par de veces mas con mas dudas, mi modo piloto automático seguía activo. Corte por ultima vez y solo me quedo el techo.

Esta vez si, me desperté por completo, repase cada impresión, cada pesadilla, descubrí que todo paso en un transcurso de 2 horas. Ya era de día, y ahora si había gente y trafico. Salí, me senté en la vereda, 10 minutos después pude ver como el colectivo doblaba la esquina, y me subí.
Una tarde con amigas, de charlas, caminatas, sol. Las extrañaba.

Cuando baje del colectivo ya era de noche, y ahí estaba mi casa, tal como la deje. Papá repitió: come bien, así que esta vez hice el esfuerzo de sentirme un chef. Nadie imagina como quedo la cocina, pero comí como gente responsable (que significa, nose). Y la noche cubrió todo otra vez de zombies, se escuchaba un poco de música, y alguna que otra voz que pasaba corriendo. Intente dormir, pero como siempre tuve que esperar a que el sol se asomara un poco.