miércoles, 2 de febrero de 2011

Dia 1

Comenzare una pequeña bitácora, de lo que considero como mi mas penosa-emocionante-patética aventura. Tendrá la extensión de los días que padre y madre tardan en ir hasta el mar, comer mariscos, caminarse unas costas, sacarse la arena de sus partes, broncearce y volver.

Con el sol la vida se reluce. Es brillante y no hay monstruos abajo de la cama. Un abrazo angustiado en la puerta, una advertencia TENE CUIDADO EH, y la perfecta seguridad de que acá no me va a pasar nada. Doña abuela dio una mano y me ayudo con las compras, eso si.. no sé como pudo pensar que un Baggio de pera podía suplantar a una Pepsi, pero no dije nada porque me regalo un durazno. Compre de esos postres rápidos... bueh instantáneos, como sea, pero cuando leí las instrucciones no entendí mucho, así que ahí estarán arriba de la mesa hasta que alguien me explique si puedo o no usar la minipimer para batir.
Los gatos compañeros durmieron todo el día, aburridos. Debo confesar que se me cayeron un par de lagrimitas, pero dije mejor no lloro, por si viene alguien. Así fue llegando el atardecer, que trae la noche, la calma, y la nada de la televisión.

Sin el sol todo es THE HORROR! y la advertencia de madre parece estar pintada en las paredes. Decidí que iba a cenar tarde, así que no comí nada hasta las 12 a.m, mientras tanto hacía rondas de vigilancia en las puertas cubiertas de muebles (a modo de campana por si alguien se atreve a entrar), también busque la tijera (mi super arma), mis objetos valiosos (mi cartuchera y mis guitarras), un vaso con hielo y hojas blancas para entretenerme. Llegaron las doce, cené, y ahora el punto es que cualquier ruido parece estar cerca. Los gatos se activaron, se comieron todo, saltan y saltan, ruido tras ruido. Son las 3, y se ve que en la esquina se juntaron a tomar algo, porque no dejan de golpear la pared. Por supuesto yo me siento protagonista de una película de terror, me hago toda la idea, por donde pueden entrar, por donde puedo salir, en donde me voy a esconder, a quien voy a llamar. Chee! traeme una gaseosa! PLAF! la puerta de un auto que se cierra y se va. Si, es una reunión de amigos bebedores de cerveza, por lo visto les gusta la percusión. Ya son las 4.30, los colectivos funcionan, en breve sale el sol, en breve tengo que levantarme, y en breve también tengo que ir a dormir.