Saltos de techo en techo. Esperándote, escuchándote, persiguiendo cada una de tus patas. Caprichos intrépidos, colgado del cielo raso.
Rasguñame.
A mi no me importa. Destructivo, mientras seas vos quien me destruya. Suave, esos ojos llenos de lucecitas. Mimos de media noche, mimos de noches enteras.
Cantame.
Un maullido intenso, una grito seco. Y es tu voz. Aturdime, como si fuera la ultima canción.
Acurrucate.
Al lado mío, en mi frazada, en mi almohada. Si no queres no te acaricio pero no te vayas.
Ronroneame.